Me surgió la loca idea de hacerle una pregunta a Dios, ¿Puedo presentarte mi renuncia a la vida?
Aquí en la tierra cuando un empleado no está a gusto con su trabajo, porque siente que no está dando todo lo que puede dar, porque no es lo que se ve haciendo en un futuro, o sus compañeros de empleo no valoran su esfuerzo por propiciar un buen ambiente, cuando los problemas con los jefes no dan para más, cuando no se siente lo suficientemente eficiente, o siente que esta demás o obstruye el trabajo de otros, o simplemente busca algo más que le haga feliz, renuncia. Yo papá Dios ¿Puedo?
No quiero ser de los que sin aviso simplemente por cobardía ya no vuelven al empleo, por eso hoy te pido tu opinión.
No es que no me guste este hermoso regalo de la vida que con amor me diste, simplemente que no he aprendido a usarlo, me diste un corazón bastante alborotado en busca de sueños perdidos, un carácter hecho de cristal muy frágil, una memoria que parece de mantequilla, y ni que hablar de todo lo demás.
En fin, esta hija tuya es un desastre. Bueno Dios te dejo descansar por hoy
ATTE: Yo que te adoro.
P.D.
Eres muy sabio al no cumplir caprichos.

